domingo, 23 de febrero de 2014

Momento orgullo, pero del sano.

Momento orgullo, ese momento en el que consigues hacer algo que nunca antes habías hecho, y que por muy mejorable que sea, no puedes estar más satisfecha. Momento que pone fin a esa función continua de descubrimientos, aprendizaje, constancia, paciencia y desesperación y, principio en ese nuevo paseo en el que ya has dado tus primeros pasos, los más importantes, sin ni siquiera darte cuenta. Horas invertidas que por fin toman forma como aquello que comenzó en una masa de arcilla y ahora adorna tu mesa en forma de florero.

Adoro esta sensación, poner empeño en algo hasta conseguirlo. Caer, levantar, caer, levantar…siempre repetidas veces hasta que consigues levantarte con tanta fuerza que te sientes capaz de echar a correr…daría igual a cuanto estuviera la meta, que tú llegabas.

Guardaré impulso para el próximo sprint, quizás cuando crea que no puedo levantarme volveré aquí y de mis propias palabras aunaré valor para hacerlo; si lo hiciste una vez ¿por qué no iba a haber próxima?




¡Feliz domingo! No olvides nunca disfrutar de tu momento orgullo, seguro que podrías tener muchos más de los que te permites.

jueves, 20 de febrero de 2014

Momento amor-odio

Odio los relojes. Odio ese maldito tic-tac que me roba mis sueños y decide cuando devolvérmelos. Él es el culpable de que siempre me tengan que esperar, o de que yo siempre llegue tarde. Contabiliza mis días como si de frívolo dinero se tratasen. Ladrón de guante blanco de mis mejores momentos, auxilio deseado de los peores. Tiempo, tan bendito como maldito al mismo tiempo. ******, tiempo, todo depende de él, todos dependemos de él, y si no, tiempo al tiempo. Intentas aprovecharlo al máximo, llegar a todo para al final no llegar a nada, siempre falta, nunca es suficiente, siempre vas a contra reloj. Reloj que me negué a llevar casi tanto tiempo como el que me negué a necesitar un café para activar mi despertar, pero caí, como la mayoría, por no decir todos. Reloj que necesito ver en mi muñeca, aunque eso sí, siempre debe ir mis 3 minutos adelantado. Supongo, que es mi humilde y estúpida manera de engañarme pensando que mis días están regidos por mí, que yo controlo mi tiempo, que vivir en un adelanto de mi número de la suerte me hace especial. Y llega un día en el que te sientes libre, libre, ¡libre! Para poder invertir tu tiempo en perderlo, y te sientes rara, inútil, sabes que te arrepentirás pero quieres no hacer nada. Dormir mil horas para levantarte más cansada, respirar como si terminaras de nacer, mirar por la ventana para analizar el caminar de aquellas almas vagantes, comer tan lento que la comida se quede fría antes de haber terminado. Es increíble el tiempo, nunca sabes cómo regularlo, cómo administrarlo, cómo disfrutarlo sin que se agote demasiado pronto; cuando me parece que tengo todo el del mundo ya se ha ido y descubro todo lo que he dejado atrás sin ni siquiera darme cuenta. Y es que, el tiempo, tan engañoso como el amor, cuando no lo tienes lo echas de menos y cuando está, lo echas de más. Curioso parecido el del tiempo con el  amor.


¡Disfruta tu momento amor-odio!

domingo, 16 de febrero de 2014

Momento resaca.

No seré yo la que más momentos resaca publique, pero el momento resaca de hoy…el momento resaca de hoy lo merece.

Ayer fue una noche de esas de las que prometen, o de esas de las que tus mejores amigas y tú os prometéis que valdrá la pena, que valdrá la pena, como mínimo, el dolor de pies de vuelta a casa.

Mientras nuestra noche comenzaba entre risas, copas, guitarra y confesiones, la bonita Madrid se disponía a encender sus luces de neón sin perder esa elegancia que le caracteriza.

Madrid, la ciudad que nunca duerme. Tan distante y cercana como es ella, se enfunda en su traje de luces y sale a bailar, y todos sabemos que tan bien danza las dulces vibraciones del arpa de Ópera como los golpes de batería de Huertas. Poco necesita para brillar y, mucho menos, para hacerte vibrar a su ritmo. Te envuelve con la misma calidez con la que lo hace tu mantita del sofá, te arrastra como el mar a esa botella con mensaje hasta las orillas de la playa, te encuentra como el lobo a caperucita y te arrebata un pedacito de tu corazón con solo una fotografía movida que a la mañana siguiente se encarga de dibujar tu primera sonrisa del día. Así es Madrid, o así son ellas.

Así son esas que llegan de casualidad e incondicionalmente se establecen en tu vida para tan solo hacerte sentir afortunada, y tener que repetir un enorme gracias acompañado de un brindis(esta vez con agua) porque sean muchos los momentos que coleccionarás con/en ella(s).



            Feliz momento resaca, ¡disfrútalo!

jueves, 13 de febrero de 2014

Momento uno.

Siempre me gustó pensar la blogosfera como un jardín, un inmenso jardín.

Un jardín que alberga del más sublime encanto al más feroz desánimo escondidos bajo una frondosa o frágil florecilla. Posts cada día que se convierten en los pétalos del sí o el no de aquella margarita que decide un te quiero. Letras que resurgen como aquellas raíces que parecen no agarrar, lágrimas que se convierten en el rocío de esos pétalos y sonrisas que brotan como la clorofila da verde a sus hojas; visitas que nutren como los rayos del sol y obstáculos que se interponen como piedras a las que solo las raíces más fuertes logran sucumbir.

Mientras algunas flores siguen creciendo y creciendo, otras dejan de regarse para desvanecerse y otras se copian tapándose unas a otras todo rayo de sol; otras empiezan a crecer desde una humilde semilla, no sabiendo muy bien si de rosas o lirios se tratarán.


He aquí un primer amago, de lo que sin llegar a ser pétalo verá la luz del sol en un incierto terreno. Esperando crecer, aunque siempre y únicamente para embellecer este jardín, os saludan estas tímidas semillas dispuestas a ser acogidas y encontrar su lugar; por muy recóndito que sea, si un rayito de luz reciben ya tendrán manera de crecer. 



                   Disfruta tu momento algo.