Tanto quiso saborear que perdió el gusto.
miércoles, 26 de febrero de 2014
domingo, 23 de febrero de 2014
Momento orgullo, pero del sano.
Momento orgullo, ese
momento en el que consigues hacer algo que nunca antes habías hecho, y que por muy mejorable que sea, no puedes estar más satisfecha.
Momento que pone fin a esa función continua de descubrimientos, aprendizaje,
constancia, paciencia y desesperación y, principio en ese nuevo paseo en el que ya has dado tus primeros pasos, los más importantes, sin ni siquiera darte cuenta. Horas invertidas que por fin toman forma
como aquello que comenzó en una masa de arcilla y ahora adorna tu mesa en forma
de florero.
Adoro esta sensación,
poner empeño en algo hasta conseguirlo. Caer, levantar, caer, levantar…siempre
repetidas veces hasta que consigues levantarte con tanta fuerza que te sientes
capaz de echar a correr…daría igual a cuanto estuviera la meta, que tú
llegabas.
Guardaré impulso para el
próximo sprint, quizás cuando crea que no puedo levantarme volveré aquí y de
mis propias palabras aunaré valor para hacerlo; si lo hiciste una vez ¿por qué
no iba a haber próxima?
¡Feliz domingo! No olvides
nunca disfrutar de tu momento orgullo, seguro que podrías tener muchos más de
los que te permites.
jueves, 20 de febrero de 2014
Momento amor-odio
Odio los relojes. Odio ese
maldito tic-tac que me roba mis sueños y decide cuando devolvérmelos. Él es el
culpable de que siempre me tengan que esperar, o de que yo siempre llegue
tarde. Contabiliza mis días como si de frívolo dinero se tratasen. Ladrón de
guante blanco de mis mejores momentos, auxilio deseado de los peores. Tiempo,
tan bendito como maldito al mismo tiempo. ******, tiempo, todo depende de él,
todos dependemos de él, y si no, tiempo al tiempo. Intentas aprovecharlo al
máximo, llegar a todo para al final no llegar a nada, siempre falta, nunca es
suficiente, siempre vas a contra reloj. Reloj que me negué a llevar casi tanto
tiempo como el que me negué a necesitar un café para activar mi despertar, pero
caí, como la mayoría, por no decir todos. Reloj que necesito ver en mi muñeca,
aunque eso sí, siempre debe ir mis 3 minutos adelantado. Supongo, que es mi
humilde y estúpida manera de engañarme pensando que mis días están regidos por
mí, que yo controlo mi tiempo, que vivir en un adelanto de mi número de la
suerte me hace especial. Y llega un día en el que te sientes libre, libre,
¡libre! Para poder invertir tu tiempo en perderlo, y te sientes rara, inútil,
sabes que te arrepentirás pero quieres no hacer nada. Dormir mil horas para
levantarte más cansada, respirar como si terminaras de nacer, mirar por la
ventana para analizar el caminar de aquellas almas vagantes, comer tan lento
que la comida se quede fría antes de haber terminado. Es increíble el tiempo,
nunca sabes cómo regularlo, cómo administrarlo, cómo disfrutarlo sin que se
agote demasiado pronto; cuando me parece que tengo todo el del mundo ya se ha
ido y descubro todo lo que he dejado atrás sin ni siquiera darme cuenta. Y es
que, el tiempo, tan engañoso como el amor, cuando no lo tienes lo echas de
menos y cuando está, lo echas de más. Curioso parecido el del tiempo con el amor.
¡Disfruta tu momento amor-odio!
domingo, 16 de febrero de 2014
Momento resaca.
No
seré yo la que más momentos resaca publique, pero el momento resaca de hoy…el
momento resaca de hoy lo merece.
Ayer
fue una noche de esas de las que prometen, o de esas de las que tus mejores
amigas y tú os prometéis que valdrá la pena, que valdrá la pena, como mínimo,
el dolor de pies de vuelta a casa.
Mientras
nuestra noche comenzaba entre risas, copas, guitarra y confesiones, la bonita
Madrid se disponía a encender sus luces de neón sin perder esa elegancia que le
caracteriza.
Madrid,
la ciudad que nunca duerme. Tan distante y cercana como es ella, se enfunda en
su traje de luces y sale a bailar, y todos sabemos que tan bien danza las dulces
vibraciones del arpa de Ópera como los golpes de batería de Huertas. Poco
necesita para brillar y, mucho menos, para hacerte vibrar a su ritmo. Te
envuelve con la misma calidez con la que lo hace tu mantita del sofá, te arrastra como el mar
a esa botella con mensaje hasta las orillas de la playa, te encuentra como el
lobo a caperucita y te arrebata un pedacito de tu corazón con solo una
fotografía movida que a la mañana siguiente se encarga de dibujar tu primera
sonrisa del día. Así es Madrid, o así son ellas.
Así
son esas que llegan de casualidad e incondicionalmente se establecen en tu vida
para tan solo hacerte sentir afortunada, y tener que repetir un enorme gracias
acompañado de un brindis(esta vez con agua) porque sean muchos los momentos
que coleccionarás con/en ella(s).
Feliz momento resaca, ¡disfrútalo!
jueves, 13 de febrero de 2014
Momento uno.
Siempre me gustó pensar la blogosfera como un jardín, un
inmenso jardín.
Un jardín que alberga del más sublime encanto al más feroz
desánimo escondidos bajo una frondosa o frágil florecilla. Posts cada día que
se convierten en los pétalos del sí o el no de aquella margarita que decide un
te quiero. Letras que resurgen como aquellas raíces que parecen no agarrar,
lágrimas que se convierten en el rocío de esos pétalos y sonrisas que brotan
como la clorofila da verde a sus hojas; visitas que nutren como los rayos del
sol y obstáculos que se interponen como piedras a las que solo las raíces más
fuertes logran sucumbir.
Mientras algunas flores siguen creciendo y creciendo, otras dejan
de regarse para desvanecerse y otras se copian tapándose unas a otras todo rayo
de sol; otras empiezan a crecer desde una humilde semilla, no sabiendo muy bien
si de rosas o lirios se tratarán.
He aquí un primer amago, de lo que sin llegar a ser pétalo
verá la luz del sol en un incierto terreno. Esperando crecer, aunque siempre y
únicamente para embellecer este jardín, os saludan estas tímidas semillas
dispuestas a ser acogidas y encontrar su lugar; por muy recóndito que sea, si
un rayito de luz reciben ya tendrán manera de crecer.
Disfruta tu momento algo.
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